Escribe. Escribe, maldito.

La Fábula del Kudu y la Tatagua

In Epifanías on octubre 26, 2008 at 10:55 am

Cuando quieras huir, simplemente permanece quieto. El silencio es la guarida donde se halla la verdad y el sentido último de la vida,” le dijo el kudu al hombre del rostro de piedra. “Cuando realmente quieras algo, no lo persigas, y verás como la belleza se posará en tí, por sí sola,” le dijo la tatagua, revoloteando a su alrededor.

Las palabras del antilope y la brisa de la mariposa frutecieron en un nuevo despertar del hombre del rostro de piedra.

Éste se irguió, desentumeció piernas y brazos; su tez se tornó rojiza, sus labios música y sus anhelos comenzaron a dibujar su camino.
Un día, sin mediar palabra, el hombre hecho poeta sesgó el cuerno del kudu y seccionó las alas a la mariposa. En el cuerno vacío vomitó la música de lamentos hasta entonces apagados. Con las alas fijó en vitrinas el aire que sabría que nunca tendría.

Más tarde, la belleza muerta y la verdad se fosilizarían de nuevo en su rostro de piedra. Y ya nadie quedaría a su alrededor para hablarle de verdad y belleza.

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