Escribe. Escribe, maldito.

De repente, tú.

In Micropalabreos on octubre 12, 2007 at 6:45 pm

Te busqué entre las ruinas de la ciudad.

Fui a parar a un callejón sin salida, y allí esperé.

Nadie llegaba.

Me senté, al calor de una farola, amparado por un hedor de soledad.

Entonces vi tu sombra, definida contra el suelo adoquinado. Reconozco que por un momento sentí sangre correr por mis venas, y mis ojos brillaron como no recordaba.

Detrás sólo había cascotes, igual de grises que siempre. Un gato, oscuro como el corazón del siglo, correteaba asustado.

Seguí leyendo poemas que no recordaba haber escrito.

En algún momento, creí morir de hambre, pena y esperanza.

Entonces te encontré. En la eternidad de la noche. Risueña. Con tu mirada limpia y desnuda.

Me susurraste al oído. Palabras de viento y niebla que se tatuaron en mi piel. Luego me abracé a tí y salímos revoloteando y haciendo piruetas en el aire que hacían reir a la misma luna.

No pude prever la caida.

Al despertar el sudor era aún demasiado frío. Tú te habías desvanecido con mi sueño.

Al otro lado de la cama, sólo dormitaba mi libro de poemas imposibles.

Por ninguna parte encontré el susurro de tus palabras en mi piel ni el recuerdo de tu perfume de risas .

De nuevo, salí a buscarte. Entre las ruinas de la ciudad.

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