Escribe. Escribe, maldito.

Reflexiones desde la Filosofía del Lenguaje

In LogoPhilia on octubre 2, 2006 at 12:00 am

Este fin de semana la cosa va de lenguaje y sus menudencias. Si antes de ayer hablaba de Los Peligros del Lenguaje, hoy toca hacerlo de la Filosofía del Lenguaje.

Recuerdo con una cierta sensación de digestión pesada mis estudios en lingüistica general y lingüistica específica -aplicada al inglés y al castellano, y de como llegué a conocer al tal Saussure y al tal Chomsky como si fueran primos hermanos míos, y como si el estructuralismo y el generativismo fueran palabra del Dios Padre del lenguaje. Sobre todo el generativismo, que comenzaba a imponerse en los círculos académicos por su talante cientifista y congnitivo, su enraizamiento en la naturaleza biológica humana, y no sólo en la especificidad de la estructura mental y por ende racial del ser humano.

Hasta ahí, todo correcto. Pero he aquí que experimentos en Inteligencia Artificial están dando pie a quebrantar los principios del generativismo de Chomsky. Me parece interesante a este respecto las teorías que Luc Steels, creador de robots a la vez que filósofo del lenguaje (disciplina, por cierto, caída en desuso, sino de qué ibamos a conocer a Chomsky más que por ser azote del imperialismo yanki que por sus interesantes investigaciones en la naturaleza humana y particularmente en el lenguaje), que os resumo en unas líneas:

  • El lenguaje humano no es innato; o, dicho de otro modo, no lo es en el sentido de los innatistas a-la-Chomsky.
  • El lenguaje tiene, digámoslo así, vida propia. Se genera, evoluciona y halla sus propios caminos, sus propias reglas.
  • Es sólo posteriormente que nosotros, humanos, viendo como el lenguaje se puede convertir en algo demasiado proteico y difuminado, que decidimos crear instituciones y mecanismos para regularlos. Según Steels, “el lenguaje lo creamos entre todos“.
  • Estos mecanismos tendrán, por tanto, que estar siempre en constante revisión, so pena de mantener el lenguaje en cofres de hielo normativo.
  • Steels crea robots que hablan, y hablando llegan a acuerdos sobre como definir y nombrar las cosas, sin ayuda de mecanismos de regulación externos, sin manuales ni gramáticas.
  • De ahí, Steels deduce que las palabras, como la realidad, se crean, se forjan de la nada, o de la inercia cultural, social y lingüistica a cada momento. Si la realidad es mutable, y nuestras necesidades cambian con ella, necesitamos nuevas formas para nombrarlas. Y así.
  • Los gigantes cibernéticos ya han visto el filón al asunto (Google, MSN, Opensource). Y es que ¿alguien duda de que la lucha hoy en día está en controlar nuestros gustos en buscadores, portales y demás, por medio de las cacareadas keywords, o “palabras clave”?
  • Es nuestar voluntad de sobrevivir como especie la que hace que el ser humano haya encontrado su mecanismo de supervivencia en el habla (a diferencia de los monos, que son supuestamente individualistas y por eso no están interesados en la comunicación con los otros primates).
  • Por último, es cuando el signo, palabra, o símbolo se vuelve fósil, se vuelve estático y secuestrado por unos pocos, que nace el fanatismo.

Hay dos o tres aspectos que me parecen importantes de estas teorías:

  1. El lenguaje es dinámico porque la realidad lo es. Cuando más enriquezcamos nuestro lenguaje, cuanto más creativo lo hagamos, más preparados estaremos para sobrevivir en este mundo complejo.
  2. Las reglas vienen siempre después. No nos dejemos, entonces, secuestrar por los integristas del lenguaje. Creemos, innovemos, neologicemos.
  3. El lenguaje no es el mecanismo por el que el ser humano se sublima. Al contrario, si no hubiera lenguaje, no habría supervivencia. Por lo tanto el lenguaje apunta a nuestra debilidad como especie ya que hemos requerido de la herramienta más compleja para sobrevivir (otra cosa sería debatir si nuestra debilidad es nuestra fortaleza, y demás). El lenguaje, en este sentido, nos hace dependientes de nuestro entorno, y de los demás, es la herramienta que nos une al colectivo y nos permite nuestra perpetuación como especie. Luego, el lenguaje, esto debiera ser un mandamiento escrito en algún lado de las tablas de Moisés, debe servir para construir puentes. En ese sentido, es preciso rehuir la derivación del lenguaje a un sistema de monólogos e individualismos que nos devuelven a la similitud con los monos (véase el post de antes de ayer).

En definitiva, me parece bien que se experimente y se innove para descubrir la verdadera naturaleza del lenguaje. Si todo es cambio hoy en día, el lenguaje y nuestra concepción del mismo no puede ser menos, y por ello, aunque en su día las teorías generativistas me parecieron poderosas e importantes, me parece interesante este ejercicio de acoso y derribo por medio de las nuevas tecnologías que está llevando a cabo Luc Steel.

PD: Una curiosidad -Steels es el creador de Aibo, el primer perro robot juguete que hace estragos en Japón.

¿Recordáis la película de Spielberg, Inteligencia Artificial (interesante en propuesta pero que luego se convierte en una perversión guionística y creativa insufrible)? Pues eso… Que en el momento que los robots por sí solos sean capaces de generar nombres y definir la realidad a su manera, habremos dado un paso más hacia los robots-persona. ¿Alguien lo duda?

Un saludo, palabreros.

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